En una velada cargada de emoción y complicidad, Pandora, integrado por Isabel Lascurain, Mayte Lascurain y Fernanda Meade, presentó ante medios y seguidores su libro “40 años”, una obra que encapsula cuatro décadas de trayectoria en el pop latinoamericano.
El escenario no pudo ser más simbólico: el Museo Soumaya, donde el arte dialoga con el tiempo, sirvió como marco para un ejercicio de memoria que, en palabras de sus protagonistas, fue tan desafiante como revelador.
Un libro que tardó en nacer, pero llega con verdad
Moderado por la periodista Fernanda Familiar, cercana a la agrupación, el encuentro dejó ver el lado más humano del proyecto. Isabel Lascurain confesó que el libro tomó más de un año en concretarse, “a pesar de tener todo en contra”, una frase que resume la persistencia detrás de estas páginas.
El editor Eduardo Meade detalló que la publicación ya está disponible a través de Amazon en México y Estados Unidos, con la intención de ampliar su alcance a más seguidores.
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La vigencia de Pandora: una fidelidad que resiste al tiempo
Si algo quedó claro durante la presentación es que el fenómeno Pandora no es un eco del pasado, sino una presencia constante. Fernanda Meade lo sintetizó sin rodeos: su música sigue siendo consumida por el público, una afirmación respaldada por la exitosa gira compartida con Flans.
En un panorama musical dominado por tendencias efímeras, el trío ha optado por la coherencia: mantenerse fiel a su esencia.
El libro no es solo una cronología; es un acto de catarsis. Entre fotografías y relatos en primera persona, las integrantes reconstruyen episodios luminosos y otros más complejos, incluyendo la etapa en que una cuarta voz, Liliana, formó parte del grupo durante la ausencia temporal de Fernanda Meade.
Isabel lo expresó con crudeza emocional: revivir esos momentos la llevó al llanto. Y es ahí donde la obra adquiere una dimensión literaria, donde la memoria no solo se cuenta, sino que se siente.
Celebración con matices de eternidad
“40 años” no es solo un libro conmemorativo; es un espejo donde Pandora se mira sin filtros. Entre luces y sombras, la obra confirma que su historia no se mide únicamente en años, sino en la profundidad de su huella.
Y mientras el tiempo avanza, ellas permanecen, como una melodía conocida que, lejos de desgastarse, encuentra nuevas formas de resonar.
Con información de AGENCIAS.






