El creador de contenido mexicano Jair Sánchez generó una ola de críticas tras proponer en su podcast «Guácala Qué Rico» que la presidenta Claudia Sheinbaum esterilice a personas con menos de 100 pesos.
Los comentarios, presentados como «humor negro», fueron calificados como clasistas y discriminatorios, reavivando el debate sobre los límites del entretenimiento y la normalización de discursos que atacan a grupos vulnerables en México.
Lo que el creador de contenido presentó como una broma de humor negro se convirtió rápidamente en un escándalo nacional que pone sobre la mesa temas cruciales: clasismo, discriminación estructural y la responsabilidad de los influencers con millones de seguidores.
“No ayudes a los pobres, presidenta @Claudiashein . Mejor, esterilízalos para que no se reproduzcan … y desaparezcan.”
Este es la “propuesta de nación» de la derecha psicópata.
El perturbado mental, nazi, se llama Jair Sánchez. 👇Deleznable.
pic.twitter.com/FUEX6niidd— ✨Urana ✨ (@AstroLogica__) December 10, 2025
Durante una conversación con el comediante Iván Mendoza, Jair Sánchez planteó en tono supuestamente sarcástico que la presidenta Claudia Sheinbaum podría salir a las calles a preguntar a las personas cuánto dinero llevan en la cartera. Según su «propuesta», quienes tuvieran menos de 100 pesos deberían ser esterilizados para evitar la reproducción de la pobreza.
El influencer no se detuvo ahí. También hizo referencia a niños en situación de calle, afirmando que «vienen en tríos o trillizos», un comentario que intensificó la indignación entre la audiencia. Aunque minutos después intentó suavizar sus palabras con otra broma, el daño ya estaba hecho y las críticas comenzaron a multiplicarse exponencialmente en plataformas como Twitter, TikTok e Instagram.
Jair Sánchez provoca indignación en redes
La respuesta del público fue contundente. Miles de usuarios condenaron las declaraciones y exigieron una disculpa pública. Hashtags como #JairSanchezClasista y #HumorNoEsDiscriminacion se posicionaron en tendencias, generando un debate más amplio sobre los límites del entretenimiento.
Activistas y creadores de contenido señalaron que normalizar este tipo de discursos en espacios de entretenimiento contribuye a perpetuar violencias sociales. «El humor puede ser una herramienta de crítica social, pero cuando se usa para ridiculizar a grupos vulnerables, se convierte en un arma de opresión», comentó una usuaria en Twitter.
Con información de AGENCIAS.






